miércoles, 11 de diciembre de 2013

A ti que aún no llegas


Cada minuto te busco aunque sé que todavía no llegas, en las miradas de los transeúntes inocentes o no que se me cruzan en la calle, me pregunto si estás allí mientras me devuelven la mirada con curiosidad, pensarán que estoy loca quizás, pero yo solo intento encontrarte. 

A veces veo destellos de cómo me gustaría que fueras, a menudo en la mirada sabia y cansada de alguna anciana, con más frecuencia en las sonrisas de los niños, también en las miradas de colores porque para mí tienen un no sé qué, algo que me hace débil.

Nunca te he visto en mujeres despampanantes, porque debes ser más bien alguien que pase desapercibida, que sólo te note quién sepa mirarte, quién preste atención. Así que siempre estoy atenta, porque cualquier día puede ser el día.

Te busco hasta en el bolsillo roto de mi chaqueta, en los rostros fugaces de ventanillas de buses, a ratos incluso se acompañan de historias, siempre se me ha dado fácil imaginar, y es así como la niña que camina con prisa mientras se ajusta las gafas, de pronto se detiene y me invita un café, o la que toca la guitarra sentada en la acera, de repente dice mi nombre en su canción y entonces la invito a salir. Podría seguir por horas contándote las mil maneras en qué te he conocido, las cien formas que has tenido y nuestras quinientas primeras citas. 



Y es verdad que te busco, pero no con ansias de encontrarte, porque quiero más bien que me encuentres. Que llegues como un terremoto a agitar mi ordenado mundo, cómo un río que se desborde dentro de mi pecho y me haga ancho el corazón, que lo golpeé sin romperlo y que lo llene de latidos con sentido.

Puedes llegar como un veneno que me devuelva a la vida, que se meta entre mis venas y haga que mi sangre hierva. Colápsame. Tráeme un poco de caos y locura, róbame risas y, ¿porqué no?, también un par de lágrimas. Llega como quieras a quererme como soy, enséñame a ser junto a ti.

Saca tu paraguas y cúbreme de la lluvia, o mójate conmigo si quieres, saltemos en los charcos, ensuciemos nuestros pies, hagamos que el mundo pare si coinciden nuestras miradas. Tengo más propuestas como esas, invitaciones a cazar sueños con redes para mariposas, y puedo besarte si se nos escapa alguno, te besaré aunque los atrapemos todos. Te amaré sin darme cuenta y cuando lo note no intentaré huir, para ese momento me amarás también y ambas querremos seguir girando en sentido contrario a los relojes, para que el tiempo se confunda y no vaya con prisa hacia adelante.

Ayúdame a hacer la burbuja más grande del mundo, irrompible, y luego metámonos dentro cada vez que queramos aislarnos del desastre vital, el aire viciado y las miradas maliciosas que no entienden que el amor es lo que es y no hace daño a nadie. Sé que me vas a enseñar también que el amor es recurso inagotable renovable, que borrarás las huellas en zig zag errático que han dejado a su paso quienes no supieron caminar conmigo, ni detrás, ni delante y menos aún a mi lado. Sé que querré seguirte hasta el mismísimo confín del mundo si es que ha de existir y que en todo el camino no vas a soltar mi mano.

No sé cómo voy a saber que tú eres tú y supongo que voy a errar un par de veces hasta encontrarte, porque habrá gente que se disfrazará de ti y vestirá tus palabras, encuéntrame y sálvame si eso pasa. No tengas piedad y arrástrame entre infiernos, purgatorios y cielos. Porque eres sólo una entre miles de personas esparcidas en millares de ciudades que ahora duermen mientras yo sueño contigo.

Y estas letras anticipadas son para que sepas que sé que cualquier día será el día en que vas a encontrarme.

¡NO!

Fue dejar de respirarte e instantáneamente dejar de ahogarme. Dejar de mirarte y comenzar a ver claro, sin lágrimas en mis ojos. Todo era de un verde bonito y antes sólo veía gris. No me mires de esa forma tan extraña, no puede ser que te sorprendas de saber que me dañabas. No digas nada, no te excuses, no te culpo, al fin y al cabo yo decidí quedarme. No me pidas que calle porque duele, tú me doliste durante tanto tiempo que ya no hay forma de que olvide cómo es que alguien te duela. No te alejes en silencio enmudeciendo mis palabras, escúchame porque me lo merezco, me lo he ganado a pulso de lágrimas y agonías, no exagero, no sabes lo que es caminar arrastrando un par de alas rotas mientras haces malabares con un cuerpo desarmado para que no termine de romperse; respirar y aún así sentir vacíos los pulmones y que tu corazón se niegue a darte un latido más del necesario. No te escudes tras palabras hirientes, que ya me has regalado muchas y no caben más en ese sitio en que las guardo, pues no creas que se pierden después de salir de tu boca, las necesito para recordarme por qué no debo intentar jamás volver a amarte y no te tapes los oídos que la voz de lo escrito grita fuerte. No trates de limpiar tus culpas con uno de tus abrazos rotos, dejaron de importarme en alguna puesta de sol o de luna, no recuerdo. No llores, que en eso diferimos, yo prefiero que ninguna de tus lágrimas sea para mí. No cierres los ojos así, tan impaciente, que te di más tiempo del que merecías. No bajes los brazos admitiendo tu derrota, porque me haces recordar la última vez que te vi hacerlo, cuando te rendiste y dejaste de luchar por mí, por nosotras, me dejaste remando sola y después nuestra barca comenzó a girar en círculos hasta formar bajo sí misma un remolino que se la tragó entera y por un tiempo a mí con ella. Tú saltaste justo a tiempo como siempre. No me mientas diciendo que también fue duro para ti, te vi caer y levantarte antes de tocar el suelo. Renaciste del punto justo en el que me mataste. Y no, detente, no te vayas, que ahora... es mi turno de hacerlo.

Máscara

Hay tantas cosas que no sabes de mí. No sabes que te escribo, ni siquiera sabes que escribo. Ni que a veces me odio por no poder contarte toda mi verdad y cuando te tengo al lado ese odio crece. Ignoras las veces que el valor me ha durado hasta que me miras o hasta el segundo tono después de marcar tu número, mis mil ensayos guardados bajo la alfombra con el polvo, el temblor de mis rodillas cuando me he sentido expuesta. Es ridículo, quiero tanto que lo sepas que no sé cómo decírtelo. Era más fácil cuando lo sabías todo sin que te lo dijera. Cómo me hice tal o cuál cicatriz e incluso si dolió mucho o no, cuántas vacunas me han puesto, cuántas visitas al médico, lo que quería ser de grande y que, ya ves, nunca lo fui. Mis comidas favoritas y las que tenías que darme a la fuerza, qué juguetes quería para navidad, dónde me escondía cuando no quería peinarme. Solía creer que tenías un super poder para saberlo todo.

Ahora solo tienes un esbozo de quien soy y los huecos los rellenas a tu antojo con quien te gustaría que fuera. Eliges los colores y me pintas, sin saber que ya estoy pintada de arcoiris. La frase ha muerto veces infinitas en mi boca y otras muchas se ha quedado colgando de mis labios. No sé a qué le tengo miedo, supongo que a decepcionarte, pero es algo tan inevitable que la única "questión" es ¿cuándo?. Tampoco sabes de mí cuánto te amo, porque esa frase también ha muerto entre mis dientes.

Algún día, mamá, dejaré caer la máscara... y lo sabrás.

Olvidarte

Tendré que olvidarte de nuevo, tendré que olvidarte ahora y después después. Te he olvidado tanto que ya no sé cómo te recuerdo. Te olvidé ayer, mañana y el mes pasado. Te olvidé hace un año cuando me dijiste adiós mientras corrí tras de ti. Te olvidé en el tren del viaje que nunca hicimos juntas y te olvidé tanto que me juré que jamás volvería a recordarte. 

Te olvidé cada domingo que pasé sin ti, cada madrugada que desperté sola. Notaba tu ausencia, es cierto, pero ¿no era eso parte del olvido?, te olvidé, estoy segura. Siempre estoy segura hasta que te vuelvo a ver y entonces... tengo que olvidarte de nuevo, tengo que olvidarte otra vez.

¿Qué fue?


En ti dejé escondidos mil retazos de mi tiempo, te regalé noches de desvelo y días enteros en los que traté de ser lo que necesitabas. Aún no sé en que momento se volvió tan difícil, antes había sido tan fácil que casi estuve convencida de que había nacido para ti, era tan fácil hacerte feliz y serlo contigo también. 

Algo cambió, al principio no supe qué y nunca supe cuándo ni por qué, supongo que la vida es así, que hay un tiempo para todo y el nuestro se acabó. Nos desgastamos, nos fue calando un frío que al final trajo consigo un invierno que acabó por convertirnos en témpanos de hielo, sobretodo a ti porque yo debo admitir que cuando me mirabas me seguía derritiendo. 

Es tanto el tiempo que ha corrido entre nosotras, deprisa, implacable, barriendo con todo lo que iba quedando menos con un par de recuerdos que dejan un halo fúnebre cuando los evoco o debo decir invoco, porque son como fantasmas. Van perdiendo nitidez, ¿entiendes?, vas perdiendo nitidez. 

Sueles venir a mí en los días grises, bien nublados, con lluvia o sin ella. Eran nuestros favoritos. Siguen siendo los míos aunque se empañen con tus recuerdos, sobretodo cuando nadie ocupa tu lugar en mi colchón. Dejé de llorar por ti hace tiempo, pero aún de vez en cuando lloro lo que fue o mejor dicho lo que no fue. Y le pregunto a la vida dónde estuvo el error pero es mentirosa y esquiva como tú. 

¿Qué pasará por tu mente si piensas en mi?. Si te pregunto me mentirías, o quizás no, pero me darías una verdad tan cruda que rompería el par de trozos que dejaste intactos y no quiero romperme más por ti. En todo final alguien cae parado y otro queda en el suelo, ¿para qué vamos a preguntar qué pasó aquí?, si estas letras para ti llevan consigo la evidencia. 

Lo más difícil no fue perderte, fue darme por vencida, dejar de hablar en plural. Estaba tan acostumbrada a pensar en todo de a dos. También fue difícil dejar de hablarte en las noches cuando dormir sola aún me asustaba y dejar de llamarte "amor" cuando lo hacía, dejar de llamarte "amor" en mi cabeza cuando te volvía a ver y dejar de hacer ese tonto movimiento, algo a mitad de camino entre un roce casual y una caricia, nunca lo notaste porque me obligaba a retirar la mano a un centímetro de tu espalda, para qué hablar del beso en la mejilla y mis ganas de girar la cara hasta tropezar con tus labios, ¿nunca notaste esa lucha interna?, si al final todo contigo fue y ha sido lucha. 

Me rendí en algún punto y pude respirar de nuevo, ahora soy otra y tú desde hace mucho también. Te ves tan diferente, ya no me dan ganas de morirme por no tenerte, ni me parece que todo se fue contigo. No me malinterpretes, sigues tan hermosa como siempre, quizás incluso un poco más, pero ahora veo en ti otra cosa, dejó de doler y dejé de necesitar que me ames. Se siente bien. Si no fuera por esos días grises tan llenos de recuerdos y contradicciones...

Supongo que algún día eso también se irá, igual que se ha ido todo, igual que hiciste tú.

viernes, 29 de noviembre de 2013

Yo sol y tú luna



Cuando yo fui sol y tú luna
supimos que no había posibilidad ninguna
de quedarte entre mis brazos,
de acompañarme en mis pasos,
de que ganara el amor y no las dudas. 



Cuando yo fui sol y tú luna
las promesas se rompieron en pedazos, 
el futuro se escapó con el viento enajenado
dejando tras de sí añoranzas del pasado.

Cuando yo fui sol y tú luna 
entendí que como tú no había ninguna,
¿Por qué robaste de mi lo que me habías enseñado?
dejaste solo huellas y un vacío envenenado. 

Cuando yo fui sol y tú luna
te llevaste mis colores, me dejaste entre las sombras
silenciaste mis sonidos, mis acordes y mis notas;
me dejaste desarmada entre mil piezas que no encajan...

Porque yo soy sol y tú luna.

Peces



Persigue un sueño que camina sin pies, se aferra sin manos, late sin corazón, respira aunque no haya aire, algo lo mantiene vivo. 

Ella trata de alcanzarlo, siguiendo sus pasos que no dejan huellas, siguiendo el aroma que tiene el deseo, tanteando en medio de la nada, sabiendo que está allí en algún lugar, donde se sueña, donde se cree, donde pasa lo imposible frente a los propios ojos, dando fe total de lo que ve, donde comienzan las raíces que terminan en frutos, donde se pierde la esperanza cada dos segundos. 

Al levantar la vista puede ver la gota que da vida a un infinito mar, tiene que atravesarlo sin saber nadar, la mayoría aprende en el camino, intentándolo, sin rendirse aun cuando el agua le cubra hasta el pelo, se ensordezcan sus oídos y tenga que mantener su boca cerrada, solo será un momento, emergerá de nuevo y podrá respirar, para seguir, sin saber cuánto falta para llegar al otro lado, de vez en cuando la corriente trae un tronco y ella lo sujeta, así puede descansar sus brazos, pero nada es para siempre y el momento pasa, ojalá dejándola con fuerzas renovadas, para seguir y no hundirse, para no terminar en el fondo donde sabe que hay otros como ellal, lo sabe porque ha estado allí, un par de veces o mil quizás, pero lo importante es que ha logrado salir y seguir nadando en la infinidad, no sabe cuándo pero lo sabe…Llegará a un buen lugar.

¿Promesas?


(24 de noviembre de 2013)

- ¿Qué pasaría si hoy me acerco a ti y detengo todos los relojes a fin de pedirte que te quedes conmigo para siempre?

"El para siempre es un adverbio de tiempo que nunca se cumple"

- ¿Y si te digo que yo lo cumpliré por ti? 

"Es una hipérbole y una promesa incierta impulsada por lo que sientes hoy, pero quizás dejes de sentirlo mañana y la promesa quedará rota"

- ¿Y si me dejo de rodeos y te confieso que desde hace muchas lunas sé que tú eres el amor de mi vida?

"De tu vida... una vida es mucho tiempo, ¿no crees?. Tan complicada por sí sola, imagínate lo que sería unirla a otra"

- ¡Que caos más hermoso!

"Una locura"

- Si. La locura perfecta. Imagina esos días llenos de magia que inventaré para nosotras. Dedos entrelazados, pasos al unísono por las veredas de un parque y hojas de otoño crujiendo bajo nuestras pisadas, noches con luna y sin ella compartiendo la cama y...

"No sigas. Por favor detente"

- ¿Por qué?

"Porque es muy hermoso lo que dices y no quiero tentarme"

- Yo quiero tentarte, porque todo es cierto. Es cosa de imaginar, de soñar y dejar de lado los miedos. Ya me conoces. Aunque mis defectos y virtudes asustan por igual.

"Si, sobretodo tus virtudes. Tus palabras tan precisas y la forma en que se articulan armando sueños"

- ¡Touché! Pero no es malo que te hagan soñar si la misma persona puede hacer realidad esos sueños.

"No, supongo que no. Pero ¿cómo sabes que es conmigo con quien quieres realizarlos?"

- Porque cada noche eres tú a quién extraño a mi lado, porque cuando despierto lo primero que hago es pensar en ti e idear una forma nueva de hacerte reír, una excusa para hablarte, un plan para robarte un beso y porque no me importa si vas despeinada, como esa mañana que pasé a buscarte, no me importa que te metas a la cama estando helada y te arrimes a mi buscando calor, ni me importó cuando rompiste mi taza favorita, porque bueno... ya sabes, hay millones de esas en el mundo, pero como tú... Sólo tú.

"¿Y basta con eso?"

- ¿Qué pasaría si ahora hinco mi rodilla al piso y aunque no tenga anillo te pido que te cases conmigo?

"hablas tan bonito que tendría que decir que si"

- ¿Sólo porque hablo bonito?

"Porque hablas para mi y me gustaría escucharte hablándome bonito cada día"

- Entonces escúchame, créeme, déjame mostrarte.

"Muéstrame"

- Toma mi mano y no me sueltes más. Quédate conmigo.

"¿Siempre?"

- Siempre.

Entre tú y yo


(20 de noviembre)

Entre tu mano y la mía hay un mundo de distancia, un mar de dudas y un abismo de recuerdos. Nacimos de una tomerta y terminamos siendo el más inestable de los vientos. Tú por ti y yo por ti también, no era justo, desde siempre llevaste las de ganar. Y yo aposté aún sabiéndolo.

No me digas que me lo advertirte, ¿crees que no lo sé?. Pequeña, hasta tus besos eran una advertencia, pero aún así me atrapaste como si toda tú fueras arenas movedizas de una profundidad infinita. Y yo en cambio tan finita, queriendo comenzar y acabar en ti, queriendo vivir en ti, morir en ti, por ti y para ti. Me olvidé de mí y con el tiempo también lo hiciste tú.

Te amé siempre, cada vez, incluso cuando no me amaste. Porque creí que con el tiempo los fallos se transformarían en aciertos y mi ceguera ante tu sombra me impidió ver la verdad, que para ti el fallo era estar, ser, sentir; conmigo, por mi, yo. Nunca iba a acertar contigo ¿cierto?. Contigo no hay opción correcta. Me costó entenderlo, pero lo hice.

Estas líneas tan tuyas saliendo de mis dedos, pasarán ante tus ojos como cualquier noticia vieja y ni siquiera te sentirás identificada, pero es una buena forma de hacerte saber que hoy pierdes, que ya no sé caer en tu juego y que te perdiste lo mejor de mi. No importa si vuelves porque me habré ido, a buscar lo que no existe en ti, lo que nunca has visto o querido. Tan acostumbrada a tener siempre lo que quieres para después no querer lo que tienes. Eres una costumbrista del engaño. Me despido con el mismo juramento que esta vez si se cumplirá... "para siempre".

Como en un cuento


(11 de septiembre 2013)


Que tú, que yo, quizás las dos, que si te quiero y tu a mi no, que si nos vamos o me voy, o te quedas a juntarme después de haberme roto los esquemas.

Me pides que no te hable de amor y yo me pregunto ¿de qué más se le habla a alguien como tú?, que mira tan bonito, que sonríe y frena el mundo, tan risueña, tan linda y mejor me detengo o terminaré de delatarme. Vas a pensar que creo que eres mi ideal y, aunque es así, para disimular diré que tu ideal soy yo. Estoy dispuesta a darte el cariño que al mundo le falta, la lealtad que ya no existe, la sinceridad que nadie usa y el cuento de hadas de dos princesas.

Y es que si me permites quererte no habrá Capuleto ni Montesco que acabe con nuestro amor, ni bruja malvada que nos separe, ni necesitarás hada madrina porque ya eres la más hermosa y si aún no te decides no me importa, te esperaré más de lo que Penélope esperó a Ulises, tejiendo y destejiendo sueños.

Ella


Ella estaba en medio de una tormenta de dudas, con miedo a la oscuridad del futuro, bajo una lluvia infernal de recuerdos, entre sus manos una brújula y bajo sus pies un laberinto. 

Tú apareciste en una espiral del tiempo, una neblina de esperanza te rodeaba y desde lejos soplaste suavemente para quitarle el polvo a muchos sueños desvelados, con un farolito alumbraste sus mentiras y la acercaste a quién verdaderamente era, se sintió tan pequeña corriendo a pasos de gigantes que decidió detenerse y dejarte venir por ella. 

Como siempre... no llegaste nunca.

Soñar


(3 de octubre 2013)

Como soñar es gratis yo hago y deshago mi mundo contigo. Cada noche uno mejor que el anterior. Andamos descalzas a orillas del mar con la puesta de sol a cuestas. Andamos de la mano a través de la noche, bajo las estrellas.

Tú siempre sonriendo y a mí no me queda más remedio que amarte. Me duermo contigo y despierto encadenada a tu cintura, tu espalda y tu cuello.

En mis sueños nunca lloramos, no sabemos lo que es eso. Nuestros ojos siempre brillan devolviéndonos reflejos de los ojos de la otra llenos de un amor intenso, que arde más que el mismo fuego pero es perfecto y eterno.

En mis sueños te doy rosas, te escribo cartas y versos. Te enseño el arte de amarnos como nadie lo había hecho. Tú me cuentas del futuro mientras te escucho en silencio, no sospechas que por mientras yo voy pidiendo deseos.

Que se haga realidad todo lo que vas diciendo, que se haga realidad lo que cada instante sueño, que te hagas realidad esta noche acá en mi pecho y yo hacerme realidad para que juntas soñemos.

Yo, la vida y tú


(3 de noviembre)


Han pasado minutos que van juntando horas desde que te conocí y no he podido sacarte de mi mente, estabas rodeada de gente pero a tu alrededor todo era borroso. el beso que me diste, el que se da por educación, se quedó impreso en mi mejilla como un tatuaje invisible. Hablabas sin parar de cosas interesantes, pero perdía el hilo si sonreías. Y los momentos en que el silencio era el único sonido, como cuando se hace esa pausa que repone el aliento después de reír mucho, tu mirada verde me atrapaba, lo notaste, sonreíste, sé que lo notaste.


Han pasado horas que van juntando días y sigues colándote en mis pensamientos. Ayer te vi y en tu mano derecha llevabas algo que hizo que me doliera el estómago. Tu mano iba entrelazada con la de otra chica, saludaste alegremente y me presentaste a "la dueña de tu corazón", eso dijiste. Aún así planeo robarlo.

Pasan días que van juntando semanas y tu corazón sigue ocupado. El mundo no se detiene a esperar por nadie, sin embargo yo si lo haré por ti. Te espero y dejo que el mundo siga sin mi porque sé que contigo el mundo será mucho mejor.

Pasan semanas que van juntando meses, ahora somos buenas amigas y has llorado en mi hombro las veces que te hacen daño. Nos vemos en ocasiones, hemos compartido algunas copas y hoy despertamos sin saber cómo en el portal de mi casa, sin zapatillas, y la llave estaba en el suelo demostrando nuestro vano intento de encontrar la cerradura, que curioso, igual que yo intentando abrirme paso hasta tu corazón. No paramos de reír al despertarnos y sobretodo al ver mis zapatillas cubiertas de barro, una de las tuyas nunca apareció y tuviste que subir al taxi descalza al irte a tu casa. Seguiste riendo desde dentro del taxi mientras intentabas despedirte. Te amé. Con tus pies descalzos llenos de barro, el maquillaje corrido y el desastre que era tu cabello. Juro que te amé. Aún no aprendes a verme pero sé que un día notarás q estoy ahí, que siempre he estado ahí, queriéndote calladita.

Han pasado meses que van juntando años y desde hace un par de ellos me despierto junto a ti cada mañana. Supongo que hubo un momento en que tuviste que rendirte. Supongo que mi amor por ti no iba a acabarse pronto. Supongo que soy muy terca y supongo que se suponía que así debía ser. Somos felices, lo sé porque me lo dices, por el destello en tus ojitos cuando llegamos a casa al final del día y porque no te importa todo el humo en la cocina cuando intento hacer la cena y quemo las ollas. "Un día vamos a explotar" dices riendo, "de felicidad" te respondo y cubro tu sonrisa con un beso.

No te cambiaría por nada, no me cambiaría por nadie. Así es perfecto, como los domingos de sentarnos frente al lago cada una con un libro entre las manos, o nuestros bailes improvisados si tropezamos por la casa, o tus brazos rodeándome al dormir, o como tú. Todo es perfecto como tú.

Ha pasado tanto tiempo, tantos años... y me gustaría decir que irán juntando siglos. El tiempo nos fue cambiando. cambió el color de nuestro cabello y también nuestra piel. Nuestros pasos se hicieron más lentos pero continuamos caminando una al lado de la otra. Hoy estamos juntas bajo la lluvia, miro hacia atrás y no puedo estar más feliz de haberte esperado, de compartir la vida contigo. Y a pesar de estar aquí para dejar un ramo de flores sobre la fría lápida que hoy guarda tus huesos, estoy tranquila porque sé que ahora eres tú quien me espera. Antes de irte lo dijiste... que tenías que marcharte primero porque ahora era turno de esperarme.

Te escribo



Te escribo...

Desde la espesa oscuridad que dejaste en mi alma, desde el pasado en el que estaba convencida de que no eras sólo mi presente sino también mi futuro, desde la vida que soñé contigo y en la que ya no estás.

Desde el recuerdo, cuando caminar contigo era ir borrando el resto del mundo a cada paso, dejarlo sordo con nuestras risas, ciego con un espejo y el reflejo de nuestras miradas enamoradas, dejarlo mudo si me besabas y te besaba, enmudeciéndonos también.

Desde el día más feliz de aquella vida contigo, no sé decidirlo, es difícil porque hubo un tiempo en que contigo cada día era mejor que el anterior y cuando creía que ya no era posible más felicidad, con cualquier detalle me demostrabas que estaba equivocada.

Desde el silencio de todo lo que no dije y el miedo de todo lo que no hice por ti. Los quizás siguen doliendo a veces, "de haber hecho esto y no esto otro" ... todo hubiese acabado igual. No me pertenecías ni yo a ti, pero fue hermoso creer que si.

Por último te escribo desde mi error, que no fue amarte, ni perderte, ni olvidarte. Fue creer que después de ti no había nada más. Que tú eras amor y felicidad con forma de mujer, lo fuiste un tiempo, si. Pero alguien más vendrá y lo será. Tú ahora eres otra cosa, un pasado bonito, una enseñanza y el color blanco sobre un lienzo virgen, que sólo sabe que está ahí quien desliza el pincel. Después otros colores lo cubren y nadie más sabrá lo que hay debajo. Yo tengo mi pincel preparado.

Si me escribes algún día... cuéntame desde dónde.

Y soñé

Y soñé contigo y conmigo, juntas y por separado, tú arriba, yo debajo, estabas dentro, fuera, estabas... no estabas. Pero dejaste en mi boca el eco de tus besos. No ayudó saberlo desde antes, no supe ser paciente y esperar el momento perfecto, porque contigo alrededor todos parecían serlo. 

Preguntando a la luna


(20 de octubre de 2013)

Esta noche preguntandole a la luna, supe que ya te has marchado, que estás muy lejos jugando a ser feliz con una persona que no sabrá valolarte ni quererte como antes lo hacía yo. 


Lo afirmo aunque peque de insolente, que para él eres una más en el mundo y mi mundo eras tú. Que él podrá quererte mucho pero no entenderá que nunca es demasiado si se trata de ti. Y me da una pena terrible que no hayas notado lo que sentí, que mis sentimientos hayan sido invisibles. Fueron noches enteras ¿sabes?, noches enteras soñando toda una vida contigo bajo esta misma luna que hoy me cuenta de ti. Una vida que ya no seremos, no estaremos, no hay plural para nosotras. Y qué curioso que hoy estés tan paralela a mi y tan distante pero estés también lanzando preguntas al cielo.

Dice la luna que preguntas por mi, por el futuro que pudo ser, por el amor que te pude dar y te preguntas si te equivocaste. Si, lo hiciste y yo también al amarte. Le preguntas si te recuerdo, que no te mienta, sabes que lo hago aunque no debo. Lanzas un beso en el viento que va rompiendo la noche hasta llegar a mi y sé que si lo devuelvo es trampa, así que lo guardo en el baúl de lo que ya no será, de los sueños incumplidos, imposibles y estériles que no dan lugar a nada más. Ahí donde estás tú y donde no quepo yo.

Sin título


(29 de septiembre de 2013)

Ha pasado mucho el tiempo desde que para mi pareció detenerse, han sido muchas lunas y soles que se me han invertido mientras miro sin ver con un vaso en la mano. Tú pequeño huracán que me arrancaste de raíz y yo que me creía inmune al sufrimiento porque la vida me había enseñado a no llorar por los vivos. Lo lograste tú, dicen que a todos nos toca una vez, ojalá sea solo una. 


Ni siquiera me di cuenta y ya te habías marchado, en silencio y de a poco, inesperadamente igual que como llegaste. En un momento estábamos juntas bajo la lluvia mientras las gotas que caían sin cesar mojaban nuestras sonrisas y nuestros besos... al siguiente era solo yo y eran saladas las gotas que llovían desde mis ojos. 

Siempre fuiste así, como una sombra, un relámpago que no avisa que te va a partir en dos. Imprecisa. Dama cuando estabas entre mis brazos, fiera cuando estabas entre mis muslos. Ambigua. Cálida y fría en proporciones variables. ¿Quién era yo para querer cambiarte? ¿quién eras tú para romperme?, ¿quiénes fuimos para no poder ser?

Yo creí que tu eras la parte que siempre había perdido y nunca había notado, ahora sé que solo eras un trozo con el que nunca iba a encajar. Aunque nuestras bocas sí sabían acoplarse. 

Yo sufrí por ti linda mujer, un día si y otro también... tiempo perdido, ahora puedo verlo. Lágrima no merecidas, lo supe en cada una al dejarla caer. Y tú mientras reías linda mujer, sabiéndote daño inevitable, dejaste corazones rotos allí por donde pasaste, a todo aquel que intentó acariciar el tuyo. 

No tienes idea de lo bien que sienta el dejar de quererte. 

Te deseo bien aunque no lo merezcas. Para mi no pidas nada que tengo todo lo que necesito, el hueco que tu dejaste lo coció ella, usó besos como parches y sueños como pintura. Me abrazó y los pedacitos se volvieron a juntar. Cuando me mira a los ojos mi mundo entero se reinventa, solo para incluirla en cada uno de mis días y cuando dice que me ama mi corazón corre rapidito, aletea, salta. Nunca fuiste tú, siempre ha sido ella.

Erase una vez


(18 de septiembre 2013)

Erase una vez YO que iba caminando por la vida sin prestar mucha atención a mi alrededor. De pronto se me cruzó una flor. Era la flor más bonita que había visto, no se parecía a ninguna flor conocida, desde lejos se notaba que tenía algo especial. La miré largamente, pues quería saber a quién le pertenecía algo tan hermoso, pero nadie se acercaba. Pasado un rato decidí acercarme, pensando en que seguramente la flor me ignoraría por completo, pero tenía que verla desde más cerca. Me fui moviendo con sigilo hasta llegar a su lado, como supuse ella ni siquiera lo notó. La briza movía sus pétalos y se desprendía de ellos un aroma dulce, me acerqué un poco más y esta vez ella sonrió y el mundo dejó de girar, créeme, ¿no lo sentiste tú? Es porque no estuviste ahí. Y la flor me miró, me sentí entre feliz y triste, porque me miraba pero bajo la luz de esos ojitos perlados fui consciente de cuán común puedo llegar a parecer. Preguntó mi nombre y así comenzó todo. 

La flor no le pertenecía a nadie, porque nadie había sabido cuidarla y valorarla, me contó de los que no la valoraron y los odié, me contó de otros que intentaron arrancarla de su jardín y los odié, contó que otros incluso intentaron marchitarla, a esos los odié más aún. No entendía cómo algo tan precioso podía ser objeto de daños. Y me juré que si algún día tenía una flor como aquella la amaría como no había amado nunca. 

Bendita mi suerte un buen día la flor me regaló un beso, dulce néctar de dioses del Olimpo, si hubiese sido veneno moría feliz cien veces. Me pidió que tomara su mano, la tomé y una espina se alojó entre mis dedos, dolió pero nada importaba porque la flor estaba comenzando a ser mía. Entendí porqué Antoine de Saint-Exupéry describió tan perfectamente el fervor con el que el principito amaba a su rosa, la rosa única en el mundo. Mi flor sí que era única, no habría nunca una como ella. 

Otro día la flor me dio un abrazo y más espinas se clavaron en mi cuerpo, pero yo la abracé más fuerte aún. La flor y yo íbamos juntas a todos lados, me llevó a su jardín y ahí era incluso más hermosa. A veces su tallo cambiaba de color y entonces yo me acercaba a ella hasta lo imposible, a pesar de sus espinas que cada vez eran más. 

Pasó el tiempo y comencé a llorar por la flor, era tan única en su especie, ninguna flor tenía tantas espinas y hacía tanto daño. Pero la amaba tanto, quería cuidarla como el principito a su rosa. Dolía, pero me dije a mi misma que ella lo valía. A veces sentía que yo a la flor no le importaba. Para mi solo existía ella y a ella en cambio le gustaba rodearse de comunes como yo y ser admirada y seguía con su discurso de que nadie la había amado y valorado. Pero yo la amaba y la valoraba a pesar de que ya no quedaba espacio en mi cuerpo libre de sus espinas. 

Fue así como comprendí que en realidad era ella quien no amaba y valoraba, era ella la que compartía su jardín de forma efímera y sabía de sus espinas pero aún así se vestía con ellas y pedía que la tocaran, el cambio de color de su tallo lo habían visto muchos ojos, su jardín era una trampa de arenas movedizas y su néctar estaba en los labios de muchas personas. Entendí porqué algo tan hermoso no pertenecía a nadie, porque no era digna de amor. 

Entendí de golpe y aún así me sentí tentada a quedarme, pero también comprendí que la común única era yo y que la flor tan preciosa no me merecía. Era única en su especie, en eso no erré, pues nunca he visto otra tan peligrosa como ella. Si algún día la encuentras no te dejes deslumbrar, huye en cuanto muestre la primera espina, detrás de esa vendrán miles.

En medio


(15 de septiembre de 2013)

El suelo bajo mis pies, hoy es tan incierto como el cielo sobre mi cabeza, no se sabe dónde empieza ni dónde acaba, ni a dónde lleva o si una vez allí se puede regresar. Nunca he sido muy amiga de lo incierto.

Jamás digo tanto la verdad como cuando dejo salir lo que pienso, pasa que si lo dejo allí dentro todo se vuelve confuso. Las palabras se enredan entre ellas y se encadenan a mis sentimientos, hasta que todo queda hecho un lío, tan oscuro y tan profundo que puede ahogar a cualquiera y aunque dejar todo salir tampoco es muy buena idea, tengo que hacerlo… o me ahogo.

Y tú que con tus idas y venidas no entiendes que yo me pare al medio y solo espere…mientras tú vas y vienes a mí alrededor. Seguirte es muy difícil, nunca se sabe que camino tomarás y esperarte no es más fácil, porque sé que en cualquier momento ya no vas a regresar. Sin embargo opto por esperar, porque mientras yo te pierdo, tú a mi sabes dónde encontrarme.

Si te miro a los ojos observo el silencio que tu boca se esfuerza en mantener, más los susurros de tu alma se escapan a través de tu mirada y son mal interpretados por mi corazón insensato que insiste en amarte. Yo sigo sin entender porqué esta idea puede dominarme, cuando sé muy bien que amarte es una locura, tan inevitable como hermosa... pero locura al fin

Adiós


(14 de septiembre de 2013)

Esta noche he decidido irme de tu vida, sin "hasta pronto" ni "hasta nunca" para no caer en formalismos susceptibles a fallas. Ojalá que tus recuerdos no hagan lo de siempre y me sigan, para hacer que me pierda en un laberinto de buenos momentos, besos y promesas eternas e incumplidas. No resistiría una excusa más para quedarme.

Quiero irme de ti ya que tú no te vas de mi. ¡Cobarde! nunca aprendiste a perder. Yo aprendí gracias a ti porque contigo todo era pérdida. Siempre ganabas ¿no es así?, sacaste lo mejor y lo peor de mi, luego tomaste lo que más te convenía y me rompiste.

Tu poder sobre mí terminó pequeña dictadora. Hoy me declaro libre de tus besos que encadenaban mi voluntad, de tus labios trazando mapas huérfanos de tesoro sobre mi piel, del roce de tus dedos que hacían que en mi lloviera y me desbordara. Cuando lo descubrías me mirabas desde arriba y sonreías satisfecha, como quien planta su bandera en nuevas tierras conquistadas. Podía sentirlo a través de mis párpados cerrados. Me aferraba a tus caderas como a la vida misma sin saber que un día tendrías el efecto contrario.

Pude haberte amado tanto, pudimos haber tenido ese amor de cuentos en los que no crees, pero solo querías jugar y puedo decir que nunca antes tuve más suerte en mi condenada vida. No se desperdicia un corazón como este en alguien como tú.

Tan pequeña, tan hermosa, tan dañina. Un día te sentarás bajo el peso de los años, mirarás hacia atrás y recordarás esa noche,es la única promesa que no podrás romper, sonreirás con nostalgia y te preguntarás si era cierto lo que dije, pero nunca lo sabrás.

Yo solo espero que en ese momento haya alguien a tu lado, alguien que conozca bien las arrugas de tus manos.

La oferta se perdió entre tus dudas y tus miedos, pero no pudiste ocultar tu tristeza con el beso que me diste. "Nunca vas a entenderme", dijiste. Idiota tú que no notaste que lo había hecho desde siempre. 

Escóndete pequeña, sigue huyendo del amor... trata de no hacer tanto daño en el camino

Eres altamente peligrosa

(10 de septiembre de 2013)


Debería huir ahora, 
escapar de esa mirada
pero hace veinte besos 
que me tienes atrapada. 

Quiero ser tu más fiel esclava.

Tus manos son la mejor cadena
y tus besos la tortura más extrema
Se que me harás daño y aún así me quedo,
permitiendo que me inyectes tu veneno. 

En tu cuerpo entre lunares se esconde la vía láctea, 
quiero, con mis besos, crear en ti nuevas galaxias. 
Aunque sé que puedo morir en tus ojos,
agujeros negros que me absorben a su antojo. 

Ven

Quítame la ropa y con ella estas ganas, 
lo has hecho antes con la mirada, 
a medida que camino haces que caiga mi vestido,
eres la muerte en persona y voy feliz hacia tu nido.

Estoy cerca de caer y enamorarme, 
de entrar en un infierno del que no podrás salvarme. 
Tú lo sabes y por eso no me dejas 
entregarme a esta adicción, 
temes por mi corazón. 

Dices no ser criatura del amor, 
vas feliz entre la gente bebiendo de su pasión. 
Pero un día volverás a ser mortal 
y estaré esperando cerca para enseñarte a amar.

Aún




(9 de septiembre 2013)

Hoy viniste a despertarme en la mañana
entre algún que otro recuerdo vaporoso 
y de pronto me encontré sola en la cama
en la que hoy sobra tu espacio y una almohada. 

Aún recuerdo la forma en que me mirabas
tan bonita, ensimismada y en mis ojos 
te quedabas a vivir toda la noche
no existían calendarios ni relojes. 

Aún puedo sentir tus dientes en mi espalda
y tu lengua bajando por mi garganta
los sonidos guturales y tu nombre 
que escapaban cada vez que me tocabas.

Fueron tantas las veces que me tuviste 
que ahora me siento mas tuya que de nadie, 
me marcaste hasta en el alma con caricia
y después sin decir nada te marchaste. 

Yo no esperaba ser tuya eternamente
porque sabía bien que "tú" y "para siempre" 
nunca se hubiesen podido conjugar
mucho menos al lado del verbo amar.

Por eso no hice nada mientras te ibas
te deseo buena suerte vida mía.

No debería...



(9 de septiembre 2013)

Hay tanto que no debería ser y es...

Yo no debería extrañarte, ni guardar los muchos besos que tantas veces quise darte. Mi pecho no debería apretarse si por ahí leo que estás triste y no sé si está bien sonreír si leo que eres feliz. Me pregunto si alguna vez sonríes por mi. 

Nunca me costó entender tu libertad, pero nunca entendí tu renuencia a compartirla. Cariño, yo no iba a cortar tus alas, las iba a usar de modelo para construir las mías y volar a tu lado. No iba a eclipsar tu sol, quería sentarme contigo a verlo brillar. Sin embargo iba a robarte noches bajo la luna, de eso me confieso culpable. No iba a ser quien más te amara sobre el mundo, pero quería intentarlo y fracasar para intentarlo nuevamente. Y si algo te asustaba, no iba a llegar a caballo blandiendo mil espadas, pero iba a ofrecerte mis brazos y mi pecho de refugio. Nuestro cuento no iba a ser color rosa, tendría mil colores y tu y yo mil pinceles para pintarlo juntas.

No debería escribirte estas líneas, pero hay tanto que no debería ser y es... que al final termino haciendo lo que no debería.