En ti dejé escondidos mil retazos de mi tiempo, te regalé noches de desvelo y días enteros en los que traté de ser lo que necesitabas. Aún no sé en que momento se volvió tan difícil, antes había sido tan fácil que casi estuve convencida de que había nacido para ti, era tan fácil hacerte feliz y serlo contigo también.
Algo cambió, al principio no supe qué y nunca supe cuándo ni por qué, supongo que la vida es así, que hay un tiempo para todo y el nuestro se acabó. Nos desgastamos, nos fue calando un frío que al final trajo consigo un invierno que acabó por convertirnos en témpanos de hielo, sobretodo a ti porque yo debo admitir que cuando me mirabas me seguía derritiendo.
Es tanto el tiempo que ha corrido entre nosotras, deprisa, implacable, barriendo con todo lo que iba quedando menos con un par de recuerdos que dejan un halo fúnebre cuando los evoco o debo decir invoco, porque son como fantasmas. Van perdiendo nitidez, ¿entiendes?, vas perdiendo nitidez.
Sueles venir a mí en los días grises, bien nublados, con lluvia o sin ella. Eran nuestros favoritos. Siguen siendo los míos aunque se empañen con tus recuerdos, sobretodo cuando nadie ocupa tu lugar en mi colchón. Dejé de llorar por ti hace tiempo, pero aún de vez en cuando lloro lo que fue o mejor dicho lo que no fue. Y le pregunto a la vida dónde estuvo el error pero es mentirosa y esquiva como tú.
¿Qué pasará por tu mente si piensas en mi?. Si te pregunto me mentirías, o quizás no, pero me darías una verdad tan cruda que rompería el par de trozos que dejaste intactos y no quiero romperme más por ti. En todo final alguien cae parado y otro queda en el suelo, ¿para qué vamos a preguntar qué pasó aquí?, si estas letras para ti llevan consigo la evidencia.
Lo más difícil no fue perderte, fue darme por vencida, dejar de hablar en plural. Estaba tan acostumbrada a pensar en todo de a dos. También fue difícil dejar de hablarte en las noches cuando dormir sola aún me asustaba y dejar de llamarte "amor" cuando lo hacía, dejar de llamarte "amor" en mi cabeza cuando te volvía a ver y dejar de hacer ese tonto movimiento, algo a mitad de camino entre un roce casual y una caricia, nunca lo notaste porque me obligaba a retirar la mano a un centímetro de tu espalda, para qué hablar del beso en la mejilla y mis ganas de girar la cara hasta tropezar con tus labios, ¿nunca notaste esa lucha interna?, si al final todo contigo fue y ha sido lucha.
Me rendí en algún punto y pude respirar de nuevo, ahora soy otra y tú desde hace mucho también. Te ves tan diferente, ya no me dan ganas de morirme por no tenerte, ni me parece que todo se fue contigo. No me malinterpretes, sigues tan hermosa como siempre, quizás incluso un poco más, pero ahora veo en ti otra cosa, dejó de doler y dejé de necesitar que me ames. Se siente bien. Si no fuera por esos días grises tan llenos de recuerdos y contradicciones...
Supongo que algún día eso también se irá, igual que se ha ido todo, igual que hiciste tú.
No hay comentarios:
Publicar un comentario