(29 de septiembre de 2013)
Ha pasado mucho el tiempo desde que para mi pareció detenerse, han sido muchas lunas y soles que se me han invertido mientras miro sin ver con un vaso en la mano. Tú pequeño huracán que me arrancaste de raíz y yo que me creía inmune al sufrimiento porque la vida me había enseñado a no llorar por los vivos. Lo lograste tú, dicen que a todos nos toca una vez, ojalá sea solo una.
Ni siquiera me di cuenta y ya te habías marchado, en silencio y de a poco, inesperadamente igual que como llegaste. En un momento estábamos juntas bajo la lluvia mientras las gotas que caían sin cesar mojaban nuestras sonrisas y nuestros besos... al siguiente era solo yo y eran saladas las gotas que llovían desde mis ojos.
Siempre fuiste así, como una sombra, un relámpago que no avisa que te va a partir en dos. Imprecisa. Dama cuando estabas entre mis brazos, fiera cuando estabas entre mis muslos. Ambigua. Cálida y fría en proporciones variables. ¿Quién era yo para querer cambiarte? ¿quién eras tú para romperme?, ¿quiénes fuimos para no poder ser?
Yo creí que tu eras la parte que siempre había perdido y nunca había notado, ahora sé que solo eras un trozo con el que nunca iba a encajar. Aunque nuestras bocas sí sabían acoplarse.
Yo sufrí por ti linda mujer, un día si y otro también... tiempo perdido, ahora puedo verlo. Lágrima no merecidas, lo supe en cada una al dejarla caer. Y tú mientras reías linda mujer, sabiéndote daño inevitable, dejaste corazones rotos allí por donde pasaste, a todo aquel que intentó acariciar el tuyo.
No tienes idea de lo bien que sienta el dejar de quererte.
Te deseo bien aunque no lo merezcas. Para mi no pidas nada que tengo todo lo que necesito, el hueco que tu dejaste lo coció ella, usó besos como parches y sueños como pintura. Me abrazó y los pedacitos se volvieron a juntar. Cuando me mira a los ojos mi mundo entero se reinventa, solo para incluirla en cada uno de mis días y cuando dice que me ama mi corazón corre rapidito, aletea, salta. Nunca fuiste tú, siempre ha sido ella.
Ni siquiera me di cuenta y ya te habías marchado, en silencio y de a poco, inesperadamente igual que como llegaste. En un momento estábamos juntas bajo la lluvia mientras las gotas que caían sin cesar mojaban nuestras sonrisas y nuestros besos... al siguiente era solo yo y eran saladas las gotas que llovían desde mis ojos.
Siempre fuiste así, como una sombra, un relámpago que no avisa que te va a partir en dos. Imprecisa. Dama cuando estabas entre mis brazos, fiera cuando estabas entre mis muslos. Ambigua. Cálida y fría en proporciones variables. ¿Quién era yo para querer cambiarte? ¿quién eras tú para romperme?, ¿quiénes fuimos para no poder ser?
Yo creí que tu eras la parte que siempre había perdido y nunca había notado, ahora sé que solo eras un trozo con el que nunca iba a encajar. Aunque nuestras bocas sí sabían acoplarse.
Yo sufrí por ti linda mujer, un día si y otro también... tiempo perdido, ahora puedo verlo. Lágrima no merecidas, lo supe en cada una al dejarla caer. Y tú mientras reías linda mujer, sabiéndote daño inevitable, dejaste corazones rotos allí por donde pasaste, a todo aquel que intentó acariciar el tuyo.
No tienes idea de lo bien que sienta el dejar de quererte.
Te deseo bien aunque no lo merezcas. Para mi no pidas nada que tengo todo lo que necesito, el hueco que tu dejaste lo coció ella, usó besos como parches y sueños como pintura. Me abrazó y los pedacitos se volvieron a juntar. Cuando me mira a los ojos mi mundo entero se reinventa, solo para incluirla en cada uno de mis días y cuando dice que me ama mi corazón corre rapidito, aletea, salta. Nunca fuiste tú, siempre ha sido ella.
No hay comentarios:
Publicar un comentario