Te escribo...
Desde la espesa oscuridad que dejaste en mi alma, desde el pasado en el que estaba convencida de que no eras sólo mi presente sino también mi futuro, desde la vida que soñé contigo y en la que ya no estás.
Desde el recuerdo, cuando caminar contigo era ir borrando el resto del mundo a cada paso, dejarlo sordo con nuestras risas, ciego con un espejo y el reflejo de nuestras miradas enamoradas, dejarlo mudo si me besabas y te besaba, enmudeciéndonos también.
Desde el día más feliz de aquella vida contigo, no sé decidirlo, es difícil porque hubo un tiempo en que contigo cada día era mejor que el anterior y cuando creía que ya no era posible más felicidad, con cualquier detalle me demostrabas que estaba equivocada.
Desde el silencio de todo lo que no dije y el miedo de todo lo que no hice por ti. Los quizás siguen doliendo a veces, "de haber hecho esto y no esto otro" ... todo hubiese acabado igual. No me pertenecías ni yo a ti, pero fue hermoso creer que si.
Por último te escribo desde mi error, que no fue amarte, ni perderte, ni olvidarte. Fue creer que después de ti no había nada más. Que tú eras amor y felicidad con forma de mujer, lo fuiste un tiempo, si. Pero alguien más vendrá y lo será. Tú ahora eres otra cosa, un pasado bonito, una enseñanza y el color blanco sobre un lienzo virgen, que sólo sabe que está ahí quien desliza el pincel. Después otros colores lo cubren y nadie más sabrá lo que hay debajo. Yo tengo mi pincel preparado.
Si me escribes algún día... cuéntame desde dónde.
Desde la espesa oscuridad que dejaste en mi alma, desde el pasado en el que estaba convencida de que no eras sólo mi presente sino también mi futuro, desde la vida que soñé contigo y en la que ya no estás.
Desde el recuerdo, cuando caminar contigo era ir borrando el resto del mundo a cada paso, dejarlo sordo con nuestras risas, ciego con un espejo y el reflejo de nuestras miradas enamoradas, dejarlo mudo si me besabas y te besaba, enmudeciéndonos también.
Desde el día más feliz de aquella vida contigo, no sé decidirlo, es difícil porque hubo un tiempo en que contigo cada día era mejor que el anterior y cuando creía que ya no era posible más felicidad, con cualquier detalle me demostrabas que estaba equivocada.
Desde el silencio de todo lo que no dije y el miedo de todo lo que no hice por ti. Los quizás siguen doliendo a veces, "de haber hecho esto y no esto otro" ... todo hubiese acabado igual. No me pertenecías ni yo a ti, pero fue hermoso creer que si.
Por último te escribo desde mi error, que no fue amarte, ni perderte, ni olvidarte. Fue creer que después de ti no había nada más. Que tú eras amor y felicidad con forma de mujer, lo fuiste un tiempo, si. Pero alguien más vendrá y lo será. Tú ahora eres otra cosa, un pasado bonito, una enseñanza y el color blanco sobre un lienzo virgen, que sólo sabe que está ahí quien desliza el pincel. Después otros colores lo cubren y nadie más sabrá lo que hay debajo. Yo tengo mi pincel preparado.
Si me escribes algún día... cuéntame desde dónde.

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