Cada minuto te busco aunque sé que todavía no llegas, en las miradas de los transeúntes inocentes o no que se me cruzan en la calle, me pregunto si estás allí mientras me devuelven la mirada con curiosidad, pensarán que estoy loca quizás, pero yo solo intento encontrarte.
A veces veo destellos de cómo me gustaría que fueras, a menudo en la mirada sabia y cansada de alguna anciana, con más frecuencia en las sonrisas de los niños, también en las miradas de colores porque para mí tienen un no sé qué, algo que me hace débil.
Nunca te he visto en mujeres despampanantes, porque debes ser más bien alguien que pase desapercibida, que sólo te note quién sepa mirarte, quién preste atención. Así que siempre estoy atenta, porque cualquier día puede ser el día.
Te busco hasta en el bolsillo roto de mi chaqueta, en los rostros fugaces de ventanillas de buses, a ratos incluso se acompañan de historias, siempre se me ha dado fácil imaginar, y es así como la niña que camina con prisa mientras se ajusta las gafas, de pronto se detiene y me invita un café, o la que toca la guitarra sentada en la acera, de repente dice mi nombre en su canción y entonces la invito a salir. Podría seguir por horas contándote las mil maneras en qué te he conocido, las cien formas que has tenido y nuestras quinientas primeras citas.
Y es verdad que te busco, pero no con ansias de encontrarte, porque quiero más bien que me encuentres. Que llegues como un terremoto a agitar mi ordenado mundo, cómo un río que se desborde dentro de mi pecho y me haga ancho el corazón, que lo golpeé sin romperlo y que lo llene de latidos con sentido.
Puedes llegar como un veneno que me devuelva a la vida, que se meta entre mis venas y haga que mi sangre hierva. Colápsame. Tráeme un poco de caos y locura, róbame risas y, ¿porqué no?, también un par de lágrimas. Llega como quieras a quererme como soy, enséñame a ser junto a ti.
Saca tu paraguas y cúbreme de la lluvia, o mójate conmigo si quieres, saltemos en los charcos, ensuciemos nuestros pies, hagamos que el mundo pare si coinciden nuestras miradas. Tengo más propuestas como esas, invitaciones a cazar sueños con redes para mariposas, y puedo besarte si se nos escapa alguno, te besaré aunque los atrapemos todos. Te amaré sin darme cuenta y cuando lo note no intentaré huir, para ese momento me amarás también y ambas querremos seguir girando en sentido contrario a los relojes, para que el tiempo se confunda y no vaya con prisa hacia adelante.
Ayúdame a hacer la burbuja más grande del mundo, irrompible, y luego metámonos dentro cada vez que queramos aislarnos del desastre vital, el aire viciado y las miradas maliciosas que no entienden que el amor es lo que es y no hace daño a nadie. Sé que me vas a enseñar también que el amor es recurso inagotable renovable, que borrarás las huellas en zig zag errático que han dejado a su paso quienes no supieron caminar conmigo, ni detrás, ni delante y menos aún a mi lado. Sé que querré seguirte hasta el mismísimo confín del mundo si es que ha de existir y que en todo el camino no vas a soltar mi mano.
No sé cómo voy a saber que tú eres tú y supongo que voy a errar un par de veces hasta encontrarte, porque habrá gente que se disfrazará de ti y vestirá tus palabras, encuéntrame y sálvame si eso pasa. No tengas piedad y arrástrame entre infiernos, purgatorios y cielos. Porque eres sólo una entre miles de personas esparcidas en millares de ciudades que ahora duermen mientras yo sueño contigo.
Y estas letras anticipadas son para que sepas que sé que cualquier día será el día en que vas a encontrarme.