miércoles, 20 de junio de 2012

Ser Gay



Como si el amor no fuese por sí solo complicado, nos toca a algunos pocos afortunados (o no) enamorarnos de una manera que la mayoría de la sociedad encuentra “antinatural”, “viciosa”, “un pecado ante los ojos del dios de cualquier religión” y una larga lista de etcéteras (blah blah, blah) , por decir algo suave. Pero a la mierda la sociedad, ¿acaso importa que gran parte del mundo esté en contra?... No, ¿cierto?. El problema viene cuando tú mundo piensa así. Tu familia, amigos, la gente que te rodea. Cuando sientes que si en tu casa se enteran el único que te seguirá viendo y aceptando tal cual eres es tu perro, ahí es cuando estamos mal.  

Y tú no sabe como explicarles que no te hiciste gay, que quizás es cierto que un día te dormiste pensando que eras hétero y al día siguiente despertaste sabiendo que eras gay (probablemente un cuerpo a tu lado daba prueba fehaciente de ello – O debería decir lindhaciente?, porque eso de fea suena mal- ) pero no te “volviste” gay. No sabes como contarles que igual te frikiaste, que te cagaste de susto, que quisiste correr, huir y salvarte porque sabías que lo que se venía no era fácil, que seguramente te costó un montón respirar y decirte a ti mismo “ok, soy gay lo admito” y no hablemos de asumirlo, esa mierda sí que cuesta, pero no es tu culpa, no… Es culpa de los cuentos de hadas tipo Disney (si, tengo algo en contra de los cuentos de hadas… Ok, pero igual los amo) y es que si creces viendo a la princesa ser salvada del dragón por el príncipe que llega en un corcel blanco, ser salvada del sueño eterno por un beso del príncipe, ser rescatada de una torre, etc, etc… Cómo no vas a pasarte la vida creyéndote princesa y esperando a tu príncipe (nadie se libra de besar unos cuantos sapos en el camino, hay que decirlo) y como si no fuera ya difícil lo de encontrar un príncipe, te hacen pensar que debe ser azul (osea, podía ser más jodido?) Y bueno, los chicos se pasan la vida buscando princesas en “peligro”, algunos eligen ser el dragón (también hay que decirlo) pero lo peor, lo peor de todo, lo que está hecho para joder la psiquis de cualquiera (sin distinción sexual) es la frase final, la puta frase final: “Y vivieron felices para siempre”, esa frase te caga la vida porque dejas de vivirla plenamente y te enfocas en poner esa frase en tu historia. (La mayoría de nosotros… Aclaro porque ya aprendí que es malo generalizar) 


En fin, no habría tanto problema si de vez en cuando la princesa pasara del príncipe (azul?) y se quedara con la hermana del susodicho, o que el príncipe se quedara con el dragón (ok no, esos cruces extraños solo se ven en shrek donde después andan burros con alas volando por ahí y te paras a pensar “¿Cómo hizo el burro para embarazar a la dragona?, ¿Si tienen sexo oral al burro se le chamusca su cosita?” se convierten en misterios del mundo, en serio, googlealo si no me crees) desviación total del tema. Igual lo más parecido que hemos tenido es Mulán, que al menos fue travesti por un rato.  

Desde pequeñito te muestran que el deber ser es la princesa con su príncipe, osea, el hombre con la mujer, el burro con la dragona, como sea, pero siempre es un "él" con una "la", no puedes escapar de eso, porque la historia comienza con tus padres y sigue con la tele, los cuentos, el cine… la vida diaria. Porque a pesar de que existen otro tipo de parejas, lo descubres después cuando creces un poco, cuando puedes mirar por ti mismo, o cuando tu mamá comparte contigo los cuentos del barrio, no sin un tono de veto y horror en su voz porque la fulanita se acuesta con perenceja, tú en ese momento no sabes si compartir su horror o asustarte por la imagen mental que te invade. Descubres que hay otras alternativas, pero la mayoría de las veces es demasiado tarde y ya estás infectado con el bicho de lo que “debe ser”, lo “aceptable”, “tu familia”, “la sociedad”, “Disney”… Y cuando te das cuenta de que no quieres un romeo sino una Julieta (como dice una linda canción por ahí… por aquí http://www.youtube.com/watch?v=gosKTKZuCsM ) no puedes menos que cagarte de susto, renegar de tus sentimientos, llorar, sentir que defraudaste a tu familia y a Disney que tanto esfuerzo pusieron en criarte “bien”, y no sabes que hacer… Hasta que te das cuenta de que “puta que se pasa bien”, “soy tan feliz cuando estoy con ella”, “¿qué onda mi corazón? ¡Se quiere salir!” y vas descubriendo que vale caca todo lo que creiste hasta ese momento, que pesa más lo que sientes, que estabas buscando el final feliz (quizás no para siempre pero feliz igual) en el cuento equivocado, porque en tú cuento no existen príncipes (o princesas en el cuento de los amigos) y dejas de besar sapos y comienzas a besar ranas, y cambias el azul del príncipe por un tono más rosado, todo cambia, la vida cambia y tú dejas de pensar en resto para pensar más en ti. Comienzas a ser un poco más feliz. 

Pero entonces te enfrentas a otra dificultad… ¿Cuándo y cómo salir de Narnia? (del closet, del armario, de la bruja y el ropero… se entiende) Eso es otra cosa, otro tema, otra entrada en este blog…

Nos vemos después porque ya me fui.